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Oceana Ranger Mediterranean Expedition 2007

Seguimos atracados en el Puerto de Marsella. Esperamos a que amaine el fuerte viento. La tripulación realiza trabajos de mantenimiento y en nuestro tiempo libre nos dedicamos a visitar diferentes lugares de esta cosmopolita ciudad. Los días pasan y estamos ansiosos por comenzar nuestro trabajo. Cuando el viento baja de intensidad Charly, el capitán del Ranger, decide que ha llegado el momento de comenzar a buscar rederos ilegales.

Zarpamos y comienza una semana de duro trabajo. Seguimos y documentamos a muchos rederos. Al principio los pescadores ni se inmutan por nuestra presencia. Pero según vamos avanzando por la costa y pasan los días, se muestran cada vez más crispados con nosotros. A pesar de que nos mantenemos a distancia y no intervenimos en sus maniobras comienzan a insultarnos y decirnos improperios.
Nuestras instrucciones son no responder en ningún caso a las provocaciones y simplemente no molestarlos. Realizo fotografías de cuando calan sus redes a la puesta de sol y de cuando recuperan sus capturas al amanecer. Realmente es muy duro estar tantas horas en activo y las guardias nocturnas rompen nuestro ciclo de sueño.
Al final de esa semana tenemos un grave incidente que afectará al curso de la expedición. Al amanecer fotografío a uno de estos rederos que comienza a recuperar su red. No me percato que uno de los tripulantes entra en el puente. Sin tiempo para reaccionar nos apunta con una bengala de señales y dispara ¡Me llevo un susto de muerte!
La bengala atraviesa los 100 metros que nos separan y pasa a unos pocos metros de la proa del Ranger, donde me encuentro apostado. Por suerte no nos alcanza. A pesar del susto nos mostramos impasibles. Terminamos de fotografiar y filmar el trabajo de este pesquero y continuamos nuestra labor con otros barcos. Pronto comenzamos a ver signos de mucha rabia hacia nosotros por parte de los pescadores. Las comunicaciones de radio son frenéticas entre los thonaillers y todo hace presagiar que algo está a punto de acontecer.
 
Pescadores
  Uno de los pesqueros parece tener una gran jornada. Además de los atunes rojos que persiguen, el thonailler ha capturado peces espada, peces luna y muchas rayas pelágicas. Una matanza innecesaria. Seguimos sus capturas con la rutina de siempre. De pronto en su red vemos aparecer lo que parece un delfín. Los marineros del pesquero al percatarse de ello cortan la red y evitan que fotografiemos esa indigna captura. De inmediato se abre la caja de pandora y todos los barcos se dirigen hacia nosotros a toda máquina. Comienza una feroz persecución de siete pesqueros tras el Ranger. Tratan de inmovilizarnos lanzándonos redes y cabos a nuestras hélices.
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Nos acosan por todas partes y no cesan en su intento de detenernos lanzando cabos para enredarnos. La pericia de Charly,  nuestro capitán nos mantiene a salvo durante más de una hora. Somos acosados una y otra vez por las maniobras camicaces de los pescadores. En muchas ocasiones no chocamos gracias a las maniobras evasivas de Charly y tememos por la integridad de nuestro barco.

Ataque
Mientras, mi amigo Thierrey, sin perder la compostura y con la calma que le caracteriza, lanza llamadas de auxilio por la emisora de radio. A pesar de que los pesqueros tratan de interferir las comunicaciones con sus emisoras, al final, la guardia costera francesa contesta a nuestra solicitud de auxilio. Pero para entonces el Ranger está atrapado. Y quedamos a la merced de los pescadores enfurecidos. Nos rodean las siete naves y comienzan a lanzarnos objetos.  Empiezo a temer que nos aborden.
La tensión está alcanzando su máximo nivel cuando vemos acercarse a un helicóptero de la guardia costera. Al unisonó todos los pesqueros se baten en retirada. Cortan los cabos donde nos tienen sujetos y huyen hacia la costa. Nos quedamos en medio del Mediterráneo con nuestras hélices bloqueadas y a la deriva. Sin embargo la retirada de los thonnailles nos da un momento de respiro.
Pido permiso para saltar al agua para tratar de cortar nuestras ataduras y de paso librarme de la adrenalina de las últimas horas. El agua fría me relaja. Mientras estoy afanado cortando la maraña de cabos, mis compañeros vigilan por si los pesqueros decidieran regresar. Después de un tiempo, el Ranger está libre de cabos y comprobamos que no se haya deteriorado ningún componente de los propulsores.
Por fin navegamos de nuevo. Xavier, el jefe de la expedición decide poner rumbo a Córcega, para así, sin salir de Francia, poder testificar ante la gendarmería francesa. Estoy deseando llegar a Bastia nuestro destino en el norte de la bella isla francesa.
Autoretrato
Al amanecer y después de una navegación nocturna muy tranquila, por fin divisamos el bonito puerto del norte de Córcega. Allí los responsables de la expedición testifican ante la gendarmería y los demás podemos tomarnos un respiro. Bastia es muy bonita y turística. Aprovecho para visitarla y relajarme. Ahora se acerca el tiempo del buceo y comienzo a soñar con sumergirme en estas transparentes y azules aguas.
En nuestro segundo día en Bastia recibimos la visita de un gendarme. Nos comunica que los pescadores franceses planean manifestarse en Toulon contra la prohibición de la pesca con redes de deriva y desde Marsella han emitido un comunicado de prensa en el que amenazan con venir al puerto de Bastia para bloquear la salida de nuestro barco. Nos recomienda que abandonemos Córcega y que salgamos del país para evitar que los pescadores locales nos increpen o intenten algo contra nosotros.

Xavier, ante esta tensa situación y bajo las recomendaciones del gendarme decide que debemos abandonar Francia para evitar confrontaciones innecesarias. Pero antes deja constancia que todo lo que acontece se debe a que en pocos días se celebrará un consejo de ministros de la Unión Europea. En él se pretende abordar la prohibición explícita de este tipo de pesca considerado ilegal por Europa y que en Francia disfrazan bajo el nombre de Thonaille.

 
Bastia
 

Una vez más zarpamos y nuestros planes de buceo en Córcega se ven cancelados. Nuestro destino: Cerdeña. Rumbo sur y con buen tiempo. No veo el momento en el que pueda bucear. Ya llevo demasiados días de secano. Algo que todo el equipo de buceo del Ranger comparte.

La llegada de la tarde nos trae un buen presagio. Tres rorcuales nos pasan a cierta distancia y durante un rato cambiamos de rumbo para seguirlos. Uno de ellos realiza un salto en el que saca más de la mitad de su cuerpo fuera del agua. Todos a bordo estamos muy contentos por este avistamiento de cetáceos. Ha sido fantástico.

Mi guardia nocturna de 11 a 2 de la mañana es relativamente tranquila y al finalizar comenzamos a cruzar el estrecho de Bonifaccio. Este paso entre Córcega y Cerdeña tiene fama de muy transitado y puede ser conflictivo. Aún así, al regresar al camarote descanso muy bien y me despreocupo sabiendo que el siguiente turno de guardia vela por nuestra seguridad. Estamos en muy buenas manos. Por la mañana alcanzamos el archipiélago de la Maddalena ubicado en la Baja Cerdeña. En él se encuentra el parque nacional que lleva su mismo nombre.
Navegamos por los canales entre las islas y disfrutamos de su belleza. Es un lugar francamente bonito, con sus playas y calas. Mucha naturaleza y pequeños núcleos de población repartidos con gusto y sin grandes aglomeraciones de hormigón.

Después de buscar un puerto apropiado y con disponibilidad para el Ranger, atracamos en Cannigione. Tenemos cerca todos los servicios que necesitamos y comenzamos a organizar las inmersiones para el día siguiente.

Por la mañana salimos a bucear. Partimos en embarcación neumática con un guía local: Marco. Un veterano buceador que parece conocer a la perfección las inmersiones del parque.

 
Neumática
 
La primera inmersión es una gozada y disfruto muchísimo. Hay mucha vida en las paredes. Desde gorgonias a nudibranquios y un buen número de peces. En el Mediterráneo quedan pocos lugares como este. Todos estamos muy contentos de estar aquí. Realizamos dos inmersiones en esta zona y propongo a mi compañero Thierry repetir al menos una de ellas al día siguiente para poder utilizar otra lente. Jorge y Maria, el equipo de videógrafos acepta y se lo comunicamos a Marco. Nos dice que no hay problema y así lo hacemos.
 
Planaria
 

Buceo tras buceo vamos descubriendo a la Maddalena. La seca de Washington, la isla de Caprera y así hasta un total de seis inmersiones que realizamos en la zona. Marco es un gran guía y nos enseña muchas cosas. Estoy seguro que con un poco más de tiempo podría hacer muy buenas imágenes de este lugar, pero me conformo con haberlo conocido.

 
Centollo
 
Al cuarto día debemos suspender las inmersiones por el mal tiempo. Se avecina un temporal y estamos a punto de zarpar. Esperamos a un equipo de documentalistas estadounidenses que se unirán a la tripulación del Ranger por unos días.
Hoy aprovechamos para realizar un zafarrancho general a bordo y limpiamos todos los rincones. Al fin y al cabo en algo debemos ocupar las horas hasta que zarpemos rumbo a nuevas aguas.
- Carlos Suárez -
Si deseas conocer más información sobre este y otros proyectos de OCEANA puedes visitar su página en www.oceana.es