Página de Inicio
Sobre el autor
Publicaciones
Las imágenes
Fine Prints
Equipo fotográfico
En proyecto
Enlaces de interes

JARDINES de la REINA: El último refugio del Mar Caribe

Translate with

El agua cálida del Caribe me reconforta a medida que desciendo hasta el fondo. Comienzo a ver corales y esponjas donde picotean los peces loros y los roncos amarillos se camuflan entre las gorgonias que son mecidas por la ligera corriente. Veo meros de diversas especies y de gran talla. Estoy muy sorprendido, veo un arrecife bien conservado y repleto de vida. Creía que en el Mar Caribe habían desparecido los lugares así.

Tiburón de Jardienes de la Reina
A lo lejos alcanzo a ver una llanura de arena blanca donde se recortan las siluetas de al menos tres tiburones. Juraría que uno de ellos mide casi tres metros pero es difícil saberlo. Por sus siluetas deduzco que se tratan de tiburones grises de arrecife del Caribe, Carcharhinus perezi.

Prosigo la inmersión y más adelante veo una Guaza enorme, Epinephelus Guaza. Debe pesar al menos 100 kilos y su aspecto es formidable. Apenas hay corriente y aleteo con facilidad hasta el borde del arrecife. El desnivel me lleva a los 30 metros de profundidad y ahí, entre los recovecos del coral distingo multitud de esponjas y corales látigos. Algunas de estas esponjas son muy llamativas. Son esponjas iridiscentes, con su atractivo color rosado fluorescente. En ella distingo una familia de peces limpiadores que ofrecen sus servicios a los peces del lugar. En otra grieta asoman las antenas de una langosta y por las incrustaciones que existen en su caparazón debe estar próxima la noche en que mudará su coraza.

El tiempo pasa y el aire se va acabando. Decido regresar al cabo de fondeo. Como si saliesen de la nada un banco de jureles se acerca a mí rápidamente. Cientos de estos plateados peces nadan al unísono a mí alrededor. Poco después de acompañarme unos metros se dirigen al azul y desaparecen tan deprisa como llegaron.

Pez limpiador

Comienzo el ascenso y al elevar la vista veo a contraluz las siluetas de una docena de tiburones sedosos Carcharhinus falciformis junto a la lancha de buceo. Mientras realizo la parada de seguridad alguno de los escualos se acerca bastante y puedo distinguir como con su mirada me escudriñan. Están tan cerca que tiendo la mano y acaricio parte de su cuerpo. Siento la suavidad de su piel de donde proviene su nombre común.

Desde el barco lanzan pequeños pedazos de pescado y mantienen a los tiburones activos pero sin entrar en frenesí. Algo que agradezco al salir del agua, momento en que me siento más vulnerable.

Una vez a bordo de la lancha analizo la inmersión y caigo en la cuenta que es una de las mejores inmersiones que he realizado jamás. Había visitado en varias ocasiones el Caribe pero lo recordaba muy sobreexplotado. Estoy en Cuba en unos cayos a cuarenta y ocho millas del puerto de Júcaro. En mi primer contacto con la reserva marina de los Jardines de la Reina estoy gratamente sorprendido. Ya me advirtió Luisa Sacerdote cuando intercambie con ella varios correos electrónicos para saber algo más de la zona. El sitio es insuperable.
Tiburón
Luisa es la directora de buceo de la empresa Avalon y mi anfitriona. La explotación de esta reserva marina gestionada por esta empresa Ítalo-cubana conlleva también la vigilancia de la zona y varios guardas de pesca se alojan en el complejo que gestiona Avalon. En la zona solo faenan unos pocos barcos dedicados a la langosta y algún camaronero.

La historia geológica de los Jardines de la Reina comienza en el holoceno. El movimiento de las placas tectónicas originaron que la plataforma marina se elevase a unos metros de la superficie. El coral comenzó a crecer sobre estas formaciones y afloró. En un proceso lento la corriente marina trajo sedimentos que permitió que se fijasen plantas y lo que es más importante, nació el sistema de manglares que da esta particular fisionomía a estos cayos.

Navegando entre manglares

Navegamos a toda velocidad a través de los manglares. La laguna interior nos permite viajar a los arrecifes exteriores muy rápidamente independientemente del estado del mar. Para ello nuestro guía Noel López tienen un conocimiento exquisito de la zona. Controla en todo momento los giros por los canales y esquiva las zonas donde las hélices podrían tocar. Me asaltan un mar de dudas y acribillo a preguntas a Noel y a Tony. Tony Cardenas es licenciado en biología marina y sus conocimientos de los orígenes de la zona y de las especies que predominan en este lugar son de muchísima ayuda para comprender el funcionamiento de este ecosistema.

Noel que domina el arte de la paciencia, habla alto, pero apenas puedo oírlo debido al ruido de los motores. Trata de responderme a preguntas insólitas sobre sus experiencias con las especies del lugar. Sus concejos y vivencias en los doce años que ha trabajado en la zona son una enciclopedia del lugar y una información nada desdeñable.

Guaza
Nuestra base de operaciones se encuentra en el acogedor hotel flotante La Tortuga. Una barcaza de metal de dos pisos muy bien acondicionada para buceadores y para los aficionados de la pesca a mosca. Aquí vienen pescadores de todo el mundo que veneran la combatividad de los macabíes y los sábalos. El hotel tiene todos los detalles necesarios para hacer nuestra estancia sumamente cómoda. A demás la empresa Avalon dispone de varios barcos que realizan viajes chárter vida a bordo por la zona. El centro de buceo y los generadores eléctricos están lo suficientemente alejados del hotel como para no molestar con el ruido e incluso contamos con soporte wifi para internet. Una mención especial requiere la cocina. Es sencillamente genial el poder comer tan espléndidamente en un lugar tan apartado.Y solo los jejenes, unos dípteros de menor tamaño que los mosquitos, nos pueden fastidiar con sus picaduras las fabulosas puestas de sol mientras tomamos algún cóctel exótico.

 

Para reservas e información de buceo en Jardines de la reina póngase en contacto con luisa.sacerdote@divingincuba.com
Si deseas más información sobre este artículo no dudes en escribir a la siguiente dirección e-mail:info@theoceanlife.com